Donde hubo fuego, cenizas quedan

Todavía queda algo, aunque sea poco, microscópico, casi inexistente, está ahí, puedes sentirlo, y aunque no lo digas, sabes que el pulso se acelera si escuchas su nombre por ahí, y puedes decir que le odias, que es un gilipollas, que es tonto, que está gordo, pero sabes que es mentira, que es una persona totalmente perfecta, en realidad, sabes que él es la única persona que da sentido a tu vida. Intentas engañarte a ti misma, y a las personas que te quieren y te rodean, no por nada, si no por que crees que así, es mejor todo, y aunque cuando te digan que no se lo creen y tu te pongas roja y nerviosa, sigues manteniendo ese débil 'ya le he olvidado'. Aunque parezca increíble y estúpido, el corazón y hasta tú misma, empiezáis a creer que de verdad, es agua más que pasada, y ves la vida distinta, de color de rosa, no tienes miedo a sonreír, ni tampoco a la reacción que puedes tener si algún día le da por saludarte, te acostumbras a verlo conectado por aquí y a no hablarle, y que tampoco te importe que él no lo haga, pero a pesar de todo, tú, le sigues queriendo, aunque de una forma extraña, por que le quieres, pero tu corazón no lo sabe, y piensa que tú ya te has fijado en otra persona, pero alguien no se olvida de la noche a la mañana, ni tampoco a los siete días, y rara vez se consigue al mes, y se lo dices al mundo, y parece que tu vida mejora por momentos. Aunque no sabes cómo lo haces siempre vuelves a caer, cuando crees que ya no hay nada, cero, vacío, nada de nada, te habla, y es la persona más simpática y buena que puedas echarte a la cara, y es cariñoso, y te dice cosas que ponca gente te ha podido decir, y eso, te come la cabeza, piensas en ello por la noche, por el día, en clase, mientras comes, en la academia, en cualquier lugar, no puedes dejar de hacerlo, y ves una foto suya, y piensas: 'Qué sonrisa, qué ojos, qué carita...' Y el tiempo comienza a dar marcha atrás en tu corazón.

Deje de ser yo, para querer ser solo tuya y de nadie más.

Podría pasarme horas y horas, días y días, y toda la eternidad mirándote, examinando cada lunar de tu cara, uno a uno, cada fragmento jodidamente perfecto de tu cuerpo, y quiero decirte que, me muero de envidia, al no poder ser tan perfecta como lo eres tú, y no aguanto más esta situación. Tienes un don, un algo, que te hace totalmente especial, único, nunca nadie fue tan perfecto en la historia de la vida, nadie a sido capaz de conquistarme sólo con una mirada y una sonrisa, hasta que llegaste tú, y ahí cambio todo, dejé de ser yo, para querer ser sólo tuya, y de nadie más. Y cuando te fuiste, dejé de ser tuya para no saber quién soy, ni qué quiero. Sólo quería esperar, me daría igual el tiempo que fuera, los días que lloviera y el calor que hiciera lo unico que pedí, que envejeciéramos juntos, y no se hizo real, y no se hará nunca, jamás de los jamases. Pero, me he dado cuenta que hoy llegó el momento de tirar la toalla y abandonar, dejar todo lo que un día sentí en el olvido, y de no ser como una niña pequeña que, por no tener algo que de verdad quiere, se pasa el día llorando y pataleando. Ni los cuentos de hadas, ni los finales felices, ni tú sois reales.