Deje de ser yo, para querer ser solo tuya y de nadie más.
Podría pasarme horas y horas, días y días, y toda la eternidad mirándote, examinando cada lunar de tu cara, uno a uno, cada fragmento jodidamente perfecto de tu cuerpo, y quiero decirte que, me muero de envidia, al no poder ser tan perfecta como lo eres tú, y no aguanto más esta situación. Tienes un don, un algo, que te hace totalmente especial, único, nunca nadie fue tan perfecto en la historia de la vida, nadie a sido capaz de conquistarme sólo con una mirada y una sonrisa, hasta que llegaste tú, y ahí cambio todo, dejé de ser yo, para querer ser sólo tuya, y de nadie más. Y cuando te fuiste, dejé de ser tuya para no saber quién soy, ni qué quiero. Sólo quería esperar, me daría igual el tiempo que fuera, los días que lloviera y el calor que hiciera lo unico que pedí, que envejeciéramos juntos, y no se hizo real, y no se hará nunca, jamás de los jamases. Pero, me he dado cuenta que hoy llegó el momento de tirar la toalla y abandonar, dejar todo lo que un día sentí en el olvido, y de no ser como una niña pequeña que, por no tener algo que de verdad quiere, se pasa el día llorando y pataleando. Ni los cuentos de hadas, ni los finales felices, ni tú sois reales.
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